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Quan els profetes encertin la fi del món, i ara…

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Preciosa cicatriu, indeleble tatuatge, so de campanetes que desfà tots els silencis, alarma d’ambulàncies que rescaten el nàufrag. Llum de lluna càlida de gélida nit de febrer, tacte addictiu, perfum de somnis irreverents, soroll de vida en la imaginació conscient. Si d’escletxes gegants s’omplen els continents perquè xoquen sense rumb les plaques tectòniques, si de magma incandescent les valls en son dipòsit, si el mar embogit s’empassa totes les platges, si els homes sense anima destrossen les ciutats per les que camines. Si els profetes de la fi del món algun dia encerten, si un huracà s’enduu els sostres de totes les cases, si la neu aïlla pobles i camins. Quan el temps cregui que s’esgota el seu temps i les agulles del rellotge embogides marquin les deshores mentre les brúixoles pertorbades perdin el nord i les estrelles es moguin per enganyar els navegants. Quan el viatge no tingui destí, quan la calor fongui els rails de tots els trens i l’asfalt desfet atrapi les rodes de tots els cotxes. Aleshores, com ara, com sempre i per sempre, no hi haurà més veritat ni més raó, no hi haurà més vida que la vida del somriure dels teus ulls…

Robe. Del tiempo perdido.

Para estar contigo las horas,
para estar contigo despierto,
para hacerle al mundo mejoras
y para volar, necesito tiempo.
Únicamente tiempo.
Para ver crecer amapolas,
para estar contigo en las nubes,
para celebrar el momento
y para ser mejor, necesito tiempo.
Únicamente tiempo.
Andar, lo que es andar, anduve
encima siempre de las nubes,
saltando sobre el fuego de una hoguera
de una noche de San Juan.
Y otra primavera
que ha tenido que marchar.
Del tiempo perdido
en causas perdidas,
nunca nunca me he arrepentido,
ni estando vencido,
cansado, prohibido.
Si me caigo y no me levanto,
si lo olvido, recuérdame
que yo soy un poeta
y mi vida una letra
que escribo en hojas en blanco.
Si olvidara decir
que depende de mí
que un rojo atardecer,
que aún está sin mirar,
se mirara y, feliz,
se pudiera marchar…
Si lo olvido, recuérdamelo
y, si lo olvido, recuérdamelo,
que yo soy un poeta
y que mi vida, ¡yepa!,
la escribo en hojas en blanco.
Puede que haga bien, puede que en remar
contra la corriente.
Del tiempo pasado
yendo a la deriva,
nunca nunca me he arrepentido,
ni estando, del ala,
tocado y hundido.
Solo si me ves, he llegado ya,
y todo lo demás no es nada.
¿Qué importa el ayer si he vuelto a nacer
anoche de madrugada?
Y todo lo demás…
todo lo demás no es nada.
Presiento que el frío de mi mirada,
queriendo no herirte nunca en nada,
tal vez te engañe y te haga pensar que
no siento nada.
Queriendo no equivocarme en nada,
por cierto, fallé alguna jugada y,
tal vez te extrañe, no me arrepiento
tal vez de nada.
Andar, lo que es andar, anduve
encima siempre de las nubes,
saltando sobre el fuego de una hoguera
de una noche de San Juan.
Y otra primavera
que ha tenido que marchar.