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La força transformadora de l’amor. I si no, de què?

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I si no, de què val la pena escriure? No hi ha cap més objectiu que posar cadascú el seu granet de sorra per fer un mon millor, més amable, més humà i menys rar, com diu el Lichis a la seva mítica cançò la lista de la compra. La única causa capaç de convertir l’egoista en generós, el malcarat en simpàtic, el que roba en honest, l’incontinent en quasi mut, l’obedient en díscol, el solitari en sociable, l’impacient en tranquil, el descregut en creient, el covard en valent, el racional en somiador, el perdedor en afortunat, el pessimista en idealista, el cansat en vital, el dormilega en insomne, l’equanim en subjectiu, el primmirat en irreverent, l’hedonista en disciplinat, el malpensat en benintencionat, el superdotat en erràtic, el trist en alegre, el seriós en rialler, el tonto en encara més tonto, el culpable en innocent, el manta en hiperactiu, el raonable en boig, l’insensible en sentimental, l’avorrit en graciós, el prejuciós en empàtic, el despistat en sagaç, el que tot ho controla en dispers i l’adult en nen és la força de l’amor. Un minut de tot això val tota una vida…
La y grega ( conjunció copulativa, By t’he way ) sobre fons verd son els nostres camins condemnats a trobar-se.

Je l’aime a mourir. Gracies Cabrel, versió de Jarabe de Palo & Alejandro Sanz

Y yo que hasta ayer
sólo fui un holgazán,
y hoy soy el guardián
de sus sueños de amor.
La quiero a morir.

Podéis destrozar
todo aquello que veis,
porque ella de un soplo
lo vuelve a crear,
como si nada,
como si nada.
La quiero a morir.

Ella borra las horas
de cada reloj
y me enseña a pintar
transparente el dolor,
con su sonrisa.

Levanta una torre
desde el cielo hasta aquí.
Y me cose unas alas
y me ayuda a subir,
a toda prisa,
a toda prisa.
La quiero a morir.

Conoce bien cada guerra,
cada herida, cada ser.
Conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.

Me dibuja un paisaje
y me lo hace vivir
en un bosque de lápiz
se apodera de mí.
La quiero a morir.

Y me atrapa en un lazo
que no aprieta jamás,
como un hilo de seda
que no puedo soltar,
no puedo soltar,
no quiero soltar.
La quiero a morir.

Cuando trepo a sus ojos
me enfrento al mar,
dos espejos de agua,
encerrada en cristal.
La quiero a morir.

Sólo puedo sentarme,
sólo puedo charlar,
sólo puedo enredarme,
sólo puedo aceptar
ser sólo suyo,
tan sólo suyo.
La quiero a morir.

Conoce bien cada guerra,
cada herida, cada ser.
Conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.

Conoce bien cada guerra,
cada herida, cada ser.
Conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.

Y yo que hasta ayer
sólo fui un holgazán,
y hoy soy el guardián
de sus sueños de amor.
La quiero a morir.